viernes, 18 de mayo de 2007
Sara gritaba y corría por toda la habitación. Aquel lugar en donde había sido tan feliz le era en este momento un sitio desconocido que le perturbaba. No podía encontrar el teléfono y en su bolso de lana era imposible encontrar nada mucho menos su pequeño celular. Esteban yacía inerte y sangraba profusamente pero aún respiraba. De pronto, s escucha el ruido de unas llaves abriendo la puerta y aquel "extraño" se enfrenta a aquella imagen dantesca. Sus movimientos fueron rápidos y demostraron que conocía el lugar perfectamente. Corrió al teléfono y llamó a Emergencias. Sara estaba atónita. Allí estaba Camilo nuevamente salvándole la tanda.
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