Camilo no recordaba por qué había regresado a la casa. El cuadro le desordenó las ideas. Entonces, recordó: el disco que amaba Ana Luisa. Él regresó por ese disco. Lo tomó y salió como un fantasma entre los dos cuerpos que se amaban sin razones.
Luego de este aparente lapsus, oh, lector... Camilo se enrumbó de nuevo a casa de Ana Luisa, que era adonde en primer instancia se dirigía, si recordás las entradas anteriores.
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