lunes, 14 de mayo de 2007

Los meses transcurrieron y los encuentros entre Esteban y Sara pasaron de ser esporádicos a frenéticos. Las cosas parecían ahora acoplarse al ritmo de vida de dos criaturas que se prodigaban un sentimiento hasta ahora desconocido . Entre tanto, la aplastante realidad de un país, hundido en la incertidumbre política, era sólo un murmullo que se escuchaban muy a lo lejos.
Carlos, por su parte, seguía interesado de lleno en sus negocios y sólo algunas veces llamaba a Sara. Estaba seguro de ser el único hombre en su vida, aquel que había convertido a aquella muchacha tímida e insegura en una mujer completa...

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