
Una brisa arisca le plegó al zapato un afiche despintado por la lluvia
Al tratar de desprenderlo...

La lluvia empezó a caer sobre las ventanas equidistantes de ambos hombres. Para uno de ellos, era el testimonio del pasado cercano, el dolor del rechazo; pero para el otro, significaba más bien una esperanza húmeda: lo más probable es que con esa lluvia de invierno del trópico Ana Luisa lo invitara a quedarse a dormir en su cuarto. *
La lluvia mojaba a todos por igual… socialista o más bien justa, claro que con sus litros de injusticia, como todo.
Las mujeres corrían para guarecerse, un hombre caminaba despacio ajeno al paisaje, las flores absorbían el jugo del cielo.
Lluvia divina…
Lluvia maldita…