lunes, 23 de abril de 2007
La llegada al nuevo barrio fue desoladora...ni Edmundo encontraba un rincón agradable para dormitar por las tardes aún lluviosas. Sara lo miraba y se sentía cómplice de su tristeza y su abatimiento. Ella tampoco lograba ubicarse en el nuevo hogar, tan desprovisto de de amigos, de padre.... El tiempo de navidad había llegado, pero sin la alegría de otros tiempos; no sentía ninguna ilusión ni encanto. Parecía que todas sus ingenuas alegrías habían quedado atrás, en su viejo barrio de infancia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario