Sin embargo y pese a todas estas disyuntivas, Sara no podía dejar de sentir la presencia, el recuerdo de aquellos ojos que la habían mirado a través de su piel....-Ahora debo dormir, talvez así podré despojarme de sus ojos. No quiero ser prisionera nuevamente de ninguna circunstancia, no lo voy a permitir-.
La noche fue sencillamente catastrófica, porque en su mente divagaban como fantasmas los recuerdos de las últimas horas, y a su pesar, volvía una y otra vez a revivir esos momentos de locura infinita, de rechazo a su existencia e inútimnete trataba de encontrar la salida de aquel que parecía un laberinto de horror...
sábado, 21 de abril de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario