viernes, 27 de abril de 2007

Quizá la nostalgia, el tiempo y la soledad hacía que Sara, Esteban y Camilo se sientieran como seres integrados, casi fusionados por los recuerdos de la niñez que significaban, de alguna u otra forma, asideros de felicidad, paz y armonía en sus existencias. Aún así, Esteban no lograba comprenetrarse con el grupo tanto como lo hacían sus dos amigos entrañables. Posiblemente entre Sara y Camilo había nacido un sentimiento indisoluble, un muro infranqueable para Esteban: "todo ha cambiado, es hora de entrar en otro juego", pensó. Aunque presentía un abrupto cambio en su nebulosa vida, no sabía con certeza lo que le esperaba a él y a sus cómplices...

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