...la realidad de sus palabras no estaría ahora quebrándose el ceso ante la realidad de no saber, de no entender. Sara abrió su cerebro a una cantidad infinita de preguntas que lo hacían regresar una y otra vez a la realidad de no saber nada. Entender el tiempo mas allá de la linealidad aprendida en la escuela le resulta absurdo e innecesario; pero su cerebro, arma y verdugo en todas sus batallas, se niega rotunda y obstinadamente a dejar de pensar…en la curva del tiempo, en la zona obscura y distante que se niega a ser vista o escuchada...
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