lunes, 23 de abril de 2007
La vida nunca fue igual, ciertamente. Los recuerdos, las emociones pasadas, los amigos de la infancia... todo era una nebulosa infinita en la mente de ella y en su interior. "Si el tiempo pudiera deternerse y corregir o detener lo que nos conlleva, la existencia sería feliz", pensó Sara. No todos a su alrededor eran sujetos realizados, eran más bien reprimidos, inseguros e inestables. Tal vez si no hubieran salido de la casa de la infancia nada hubiese cambiado, la felicidad inundaría su vida como una marejada de bienestar, como nunca se había sentido...quizá como nunca se sentirá...
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