domingo, 29 de abril de 2007

Pero su duelo era el dolor que penetra el alma sin saber cómo escapar de él, porque traspasa las entrañas. La vida es insoportable en ese instante, no sabe cómo seguir, pero el tiempo es sabio y la existencia un universo de posibilidades. Sabe que al entrar en el juego será el gran perdedor, pero ha retomado fuerzas de su pena y su determinación de continuar en la encrucijada, marcada por él y su compinches de la infancia, es inevitable. "No hay más lamentaciones, es momento de trazar la estrategia", pensó. Una alegría inmensa y una esperanza avasalladora lo invadió, la ilusión ilumonó su horizonte, le había dado fortaleza para comenzar. Entró en su casa, se introdujo en su habitación y se sentó ante su ordenador, era el momento para idear su plan...

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