viernes, 20 de abril de 2007

...pero que está presente, como la mala palabra escrita en un muro que pasa desapercibida por los transeúntes.
La tarde plomiza iniciaba ya su transfiguración. Las sombras llenaban los rincones y los espacios abiertos de la casa. Camilo reflexionaba en la penumbra de su cocina, ( era más lógico, para él, pensar sin luz ) fumaba, y entre todas las preguntas que revoloteaban en su cabeza y su corazón, había una que le martillaba, con mayor tortura las sienes: ¿quién era esa mujer de belleza singular que se aparecía en su vida y provocaba, con un solo comentario, un cisma en su rutina "normal"?
Sara...

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