...pero que está presente, como la mala palabra escrita en un muro que pasa desapercibida por los transeúntes.
La tarde plomiza iniciaba ya su transfiguración. Las sombras llenaban los rincones y los espacios abiertos de la casa. Camilo reflexionaba en la penumbra de su cocina, ( era más lógico, para él, pensar sin luz ) fumaba, y entre todas las preguntas que revoloteaban en su cabeza y su corazón, había una que le martillaba, con mayor tortura las sienes: ¿quién era esa mujer de belleza singular que se aparecía en su vida y provocaba, con un solo comentario, un cisma en su rutina "normal"?
Sara...
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