martes, 22 de mayo de 2007

“¡…hijueputas malparidos de mierda!” Dijo Esteban al despertar rodeado de desconocidos que le pinchaban los brazos y lo esculcaban como si en su raquítico cuerpo fueran a encontrar oro… “Que les pasa infelices yo no tengo nada que sea de ustedes déjenme en paz…” De un brinco se tiro al suelo donde lo recibió el más grande dolor que había sentido en la vida. Se desplomo para volver a despertar en la misma cama, amarrado y con un dolor increíble en la espalda y a un lado de la cabeza… Camilo fue tan tonto que ni siquiera intento practicar con la pistola antes de decidir dispararse…además de que nunca le dio el cerebro para darse cuenta de que si sostenía el arma con una sola mano y sin ningún apoyo no tenia muchas posibilidades de dar en el blanco por lo que termino con un raspón en el lado derecho de la cabeza.

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