domingo, 13 de mayo de 2007
-Claro: griten, canten, hagan lo que les dé la gana. ¡Qué desgracia, volvio a perder la Liga!!!!!--Ana Luisa se encuentra como un náufrago, perdida en aquel mar de saprissistas que celebran sin parar, y ella, sola, única con su pena se siente extraña en su propia casa; va de un lado para el otro, no sabe si tiene hambre, asco, le falta el aire. Recurre a lo único que en ese momento puede llevar un poco de calma a su espíritu maltrecho por la pérdida. En el fondo sabe que nada de eso vale la pena, pero sin embargo necesita urgentemente un escape a su decepción. De repente, aparece en su ordenador un contacto: ¡Camilo!
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