miércoles, 16 de mayo de 2007

Duante los años de la infancia la figura de Esteban había sido, para Camilo, como el reflejo de su propia vida; después de la partida de Sara, aquel reflejo desapareció y sólo quedaron las sendas figuras en los dos lados de un espejo con un esquina rota... Con la reaparición de Sara, el espejo tomaba otra vez el rango de unidad... pero aquel reflejo, le estaba quitando todo lo que anhelaba: toda la diversión, el placer, la dulce compañía de Sara.... él, Camilo, solo trabajaba y respiraba... se mantenía vivo... ¡pero ya no!
Aquel día, cuando entró en la armería, iba decidido a tomar cartas en el sunto, algo inusual en su personalidad. Compró el arma y como no era lo suficientemente cobarte para matar al malparido de Esteban, ni tan valiente para ir a la cárcel por esto, decidió quitarse la vida... hay que ser muy valiente para ser tan cobarde...

Horas más tarde Sara llegó a la casa y encontró a Esteban (leer comentario) desangrándose en la alfombra... se quejaba... ni siquiera esto le había salido bien....

1 comentario:

Anónimo dijo...

Compañeras y compañeros. Esto no es una equivocación. Efectivamente, quien se disparó fue Camilo pero Sara a quien encuentra es a Esteban. Ahí se los dejo...