sábado, 16 de junio de 2007

A veces se habla de la muerte con la inconsistencia de quien no ha visto de cerca su cara descarnada. No obstante, cuando las vueltas del destino te la colocan de frente y ésta se atreve a mostrarnos nuestra frágil y efímera condición, las cosas toman otro matiz. ¿Era acaso este agudo dolor de perder a alguien la antesala de un posible infierno? ¿Hay alguna forma de sacudirse un poco el sufrimiento que devora el cuerpo y carcome el alma?
Camilo se preguntaba si ya Esteban sabría la desgracia de esta pérdida y cuál sería su reacción al respecto...

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