martes, 26 de junio de 2007

Ahhhh! Realmente no hay nada como acostarse a la orilla del río y ver las nubes pasar a lo lejos, en el firmamento infinito y pensar que ese mismo cielo ha sido testigo de tantas y tantas horas en la vida de cada uno. Momentos buenos y malos, horas de desesperación y de gozo pleno. Es increíble que mientras nuestra vida se dabate en intrigas y angustias, ese mismo cielo, ese mismo río continúa ahí, y al igual que nosotros, a la vez que es el mismo, siempre es otro, cambiante, fluctuante, en un constante devenir. -Sara, Esteban, ¿no les parece que esta vida que hemos experimentado con todos sus matices, es realmente una vivencia tan compleja, pero que sin embargo tenemos la capacidad de continuar descubriendo cosas que , ya sean buenas o malas, son sorpresas al fin?

No hay comentarios: