sábado, 9 de junio de 2007
Sí, su hogar enfermo, pero a fin de cuentas su hogar, su país, ese pedazo de carne masacrada y desgarrada, con sus venas sucias y contaminadas, pero algo dentro de su ser se rehúsa a dejarse vencer. El y tantos otros que sienten esa misma sensación de intoxicación se niegan a dejar que muera y están decididos a luchar contra la corriente de indiferencia para poder sanar aquella patria enferma y malholiente. -No basta, no, no basta con marcar paredes y señalar culpables, debo hacer algo verdaderamente eficaz: primero tomar conciencia propia de mis errores con el ambiente, pero más aún de mis errores conmigo mismo. ¿Por qué sigo contaminando mi mente, mi cuerpo, lo descuido, lo maltrato, lo enveneno...?-
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