Muchos años han pasado, a veces tan solo un instante. Esteban mira con el asombro y la inocencia de un niño, el juego de colores formado por el movimiento del agua. Se le antoja sentir su frescura y hunde sus manos en el río. Comienza a formar figuras que inmediatamente desaparecen, pero es feliz mientras las hace. Recuerda cómo alguna vez la vida le resultó absurda e incómoda. Hubo instantes verdaderamente críticos en los cuales explotó al sentirse manipulado por un destino inexorable. Muchas cosas han cambiado increíblemente. Es inevitable que así sea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario