sábado, 2 de junio de 2007

Muchos años han pasado, a veces tan solo un instante. Esteban mira con el asombro y la inocencia de un niño, el juego de colores formado por el movimiento del agua. Se le antoja sentir su frescura y hunde sus manos en el río. Comienza a formar figuras que inmediatamente desaparecen, pero es feliz mientras las hace. Recuerda cómo alguna vez la vida le resultó absurda e incómoda. Hubo instantes verdaderamente críticos en los cuales explotó al sentirse manipulado por un destino inexorable. Muchas cosas han cambiado increíblemente. Es inevitable que así sea.

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