martes, 5 de mayo de 2009

Probablemente a la mayoría sí pero ¿por qué me tenía que pasar a mí? Aquellos valientes como Sid no fueron tan valientes cuando una Nancy tocó a su puerta y lo hundió en las delicias de la vida. Y lo que yo tenía en mente era una delicia permanente. Ya dejaría de ser yo pero en mi ser continuaría. Esa operación sería el placer más constante que saborearía el hombre. ¿O sería mujer? Que difícil es definir lo que se es exactamente por fuera y por dentro.

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