lunes, 13 de abril de 2009

Volvamos de ese sueño, de esa divagación en la cual se sumió mientras veía distraídamente por la ventana del autobús, al pizarron de su mente en el cual anotaba ¿Cómo empezar?
-¡cómo, empezar!...pero si no recuerdo nada-...ahora sólo la mujer y su secreta agonía le eran familiares...empezar qué y dónde, no sabía si ya había empezado o si nunca empezaría, -sería mejor ser un personaje de kafka- pensó, -al menos tendría una letra por nombre- pero nada, ni una palabra atragantándolo ni una bocanada de humo de cigarrillo barato, solo ella y su tristeza incomprensible, que le embellecía el rostro de una manera tétrica.
-Tal vez Bruno pueda ayudarme- pensó. -No, no debería buscar al Bruno, igual ya decidí cómo resolver esto, pero y si algo sale mal...dónde ir...qué hacer-...
Decidió olvidarse de que ha olvidado lo que olvidó y seguir a esta mujer...

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